
Respecto de vinos y cultura vitivinícola , hay poca gente en Chile que escribe bien y claro en los medios masivos , de ellos destacada es la pluma de Sabine Drysdale, siempre clara y oportuna en sus comentarios , por ahora reproduzco un articulo suyo de la Revista del Campo de El Mercurio respecto del premio y el vino Don Melchor
diciembre de 2006
Puntaje récord para un vino chileno
La historia tras el éxito de Don Melchor
No llame, no corra, ya es tarde. La cosecha 2003 se agotó en el mercado como nunca antes lo hizo otro vino. Cómo se gestó este fenómeno, el primero en obtener 96 puntos en Wine Spectator, de la mano de su enólogo Enrique Tirado. sabine drysdale
Encerrado en su oficina del 387 Park Avenue South, en Nueva York, el periodista estadounidense James Molesworth, escribió sobre un papel un número nunca antes visto en la historia del vino chileno: noventa y seis. A sólo cuatro dígitos del número perfecto, el mejor puntaje que le ha otorgado a un vino nacional.
Sólo supo que era Don Melchor de Concha y Toro cuando desenfundó las botellas; el crítico degusta a ciegas y sólo sabe el origen, la cepa y el año. Era la cosecha 2003.
James Molesworth (ver entrevista aparte) es mucho más que un periodista especializado en vinos. Es el paladar de la influyente revista estadounidense, Wine Spectator, cuando se trata de caldos chilenos, argentinos y sudafricanos. Un tipo nada fácil de sorprender: De los 300 vinos chilenos que degustó en el año, apenas 30 superaron la barrera de los 90 puntos. Sin embargo, Don Melchor no sólo sacó 96 puntos, sino que también se ubicó cuarto en el ranking de los mejores 100 vinos del año que la revista publica cada diciembre.
En Santiago muy pocos saben quién es Molesworth. No obstante, lo que dictó su paladar hizo que muchos corrieran a los supermercados. Las cerca de 1.500 cajas que Concha y Toro destinó al mercado nacional (un 10% del total), desaparecieron de las góndolas en tiempo récord.
Durante noviembre, las 90 botellas que quedaban en el Jumbo Alto Las Condes se fueron en 10 días, cuando antes vendían una a la semana. Las 200 que había en la bodega de La Vinoteca se hicieron humo en dos semanas, algo inédito para esa categoría de vino. En Mundo del Vino y en la tienda Vinos C y T, hace más de un mes que no tienen stock. Y el Supermercado Diez vendió 300 botellas en 30 días.
Nunca antes se había visto una compra tan frenética por un vino de alto valor. Se los llevaban por cajas. Y si antes del puntaje costaba unos $30.000, los que lo compraron después tuvieron que pagar hasta $10.000 más por cada botella de este cabernet sauvignon de Puente Alto. Fue un verdadero melchorazo.
Don Melchor tiene un historial de éxitos en Wine Spectator, que parte con su segunda cosecha, la de 1988. Fue la primera etiqueta chilena en sobrepasar los 90 puntos, obtuvo 91 en la edición de mayo de 1992. Desde ahí ha ido escalando sistemáticamente hasta llegar a los 96 que ostenta hoy, siendo por lejos el vino chileno más premiado. Tras suyo están Almaviva y Clos Apalta, que han logrado 95 puntos. Pero Don Melchor cuesta la mitad que esos vinos e incluso que Carmín de Peumo, el recientemente lanzado carmenere de Concha y Toro.
Nace el primer ícono
Este reconocimiento no es fruto de la suerte, de un buen año o del clima, sino que del trabajo constante del equipo enológico, hoy liderado por Enrique Tirado y antes por Pablo Morandé y Goetz von Gersdorff.
La historia del primer premium chileno nace, a mediados de los 80, de la inquietud del directorio de Concha y Toro por producir vinos de primer orden, usando el nombre del fundador de la viña, Melchor de Concha y Toro.
'Le pidieron al equipo enológico, liderado por Goetz von Gersdorff que seleccionara los mejores vinos de la empresa. De los viñedos de Puente Alto nació este emblema, que tuvo aparejada la adquisición de barricas francesas, algo casi desconocido para la industria en esos tiempos', cuenta Pablo Morandé, quien trabajó en la elaboración de este vino hasta la cosecha 96.
En esos tiempos fueron pioneros en el raleo de racimos y el uso restrictivo del riego para lograr bajos rendimientos y mayor concentración de la uva, algo que hoy es de perogrullo. Al tercer año incorporaron la asesoría del enólogo bordolés Jacques Boisenot para hacer las mezclas finales.
Pero lo que fue clave en el desarrollo de este ícono, sin duda, ha sido la calidad de su equipo enológico.
'Enrique se enamoró de Melchor y ha sido constante, tenaz, observador, inquieto y aplicado en el desarrollo de este emblema', cuenta Morandé.
Otro factor decisivo, del que no pueden jactarse muchas marcas, es la constante inversión en nuevas tecnologías . Partieron por reemplazar las cubas de raulí por acero inoxidable, el uso de barricas francesas, la compra de sistemas de molienda, prensas y maquinaria moderna.
'El año 99 se hizo una división a nivel técnico en que un equipo exclusivo trabaja con Don Melchor desde el viñedo hasta la bodega. Hemos trabajado en riego, en estudios de suelo, nutrición, para así entender mejor el viñedo. La cosecha es 100% manual, sectorizada en parcelas muy pequeñas. Es un trabajo muy detallado y destinar un área de la compañía a un solo vino es tremendamente más caro, pero también era necesario ', cuenta Tirado.
Ha sido bajo su responsabilidad que este vino ha obtenido los más altos puntajes.
'Don Melchor pelea los primeros lugares en términos de calidad y eso lo dicen los comentarios de las revistas especializadas. Es un clásico contemporáneo. Tiene 20 años de historia, pero no se vende por eso, sino porque agrada y gusta. Es un vino que expresa a Chile', agrega.
El enólogo es un verdadero fanático del terroir de Puente Alto, en el valle del Alto Maipo. Según él, un vino como éste no podía venir de otra parte. Su gran gracia, opina, está en la boca, en los taninos.
"Son maduros, firmes, están presentes, le dan fuerza al vino, pero al mismo tiempo son suaves y finos", explica.
Esto se lo debe al terroir donde se emplazan los viñedos, que tiene un suelo aluvial, donde la arena, el limo y la arcilla anteceden a las piedras redondeadas por el Maipo. Las parras reciben la influencia de los vientos cordilleranos que ventilan los viñedos. Las frías noches producen frutas mucho más frescas y notas especiadas.
Don Melchor 2003 fue descrito por Molesworth como "con una gran nariz a confitura de grosellas y cacao en polvo. Este cabernet de gran cuerpo regala notas a higo maduro, grosellas y moras, intercaladas con tonos terrosos y a cedro, tabaco, minerales y café. Final largo que perdura, gracias a sus taninos bastante aristocráticos".
Este vino, con una producción de 15.000 cajas, llega a consumidores de 90 países.
'Se vende todo. Sólo se deja una pequeña cantidad para degustaciones. No nos sobra vino nunca', explica Tirado.
Los peros al sistema
No existe acuerdo en la industria con el sistema que Wine Spectator usa para calificar: una persona, sentada en una oficina de Nueva York.
"Odiamos a Wine Spectator", cuenta la ejecutiva de una importante viña de exportación. "No podemos prescindir de ellos, pero tienen sólo un catador con un gusto específico: vinos que no sean demasiado Nuevo Mundo y medio afrancesados. De ahí no lo sacas", agrega.
Un importante enólogo, cuyo vino ha sacado puntajes sobresalientes en esta revista, explica que hay un cierto estrés en la industria por conseguir puntajes.
"Siempre es bueno que tu vino esté entre los Top 100, porque es un reconocimiento, pero los puntos no hablan del placer, de un vino en un contexto', señala.
Para él, esto es como el Pepsi Challenge que en degustaciones de pequeños sorbos, Pepsi, que era más dulce, le ganaba a Coca Cola. "Pero si te tomabas toda la botella, era muy pesado", explica.
Para él, lo mismo está sucediendo en el vino, ya que esos pequeños tragos que beben los degustadores como Molesworth, pueden impresionarlos, pero ¿se tomarán la botella?
Difícil de saber. Lo cierto es que en Chile se van a descorchar una 18 mil botellas de Don Melchor 2003, que según Molesworth estará en su mejor punto entre 2007 y 2016. Queda tiempo para discutir.
Botella millonaria
En una oportunidad, Don Melchor se convirtió en el vino más caro de la historia de Chile. El año 95, el entonces presidente de la OIV, el enólogo Alejandro Hernández, llevó tres botellas de la cosecha 88 a The Nederburg Wine Auction, un remate de vinos a beneficencia que se realizó en Sudáfrica. Don Melchor alcanzó el precio más alto de la subasta: US$ 2.500. por cada botella.
Labels: chile, Concha y Toro, Don Melchor, precios vinos, premio, vino, vitivinícola, Wine Spectator