Monday, June 30, 2008

Exelente articulo/ Revista del Campo El Mercurio

Revista del Campo , El Mercurio
PRODUCIDOS EN CLIMA FRÍO
Los tintos que dan en el blanco


La nueva tendencia es producir cepas como pinot noir, syrah, cabernet franc y malbec en regiones costeras o sureñas. Casablanca, Leyda, Limarí, Biobío marcan la pauta hoy.


EDUARDO MORAGA VÁSQUEZ

La decisión de Felipe Díaz era obvia. A lo más, la duda podría estar entre plantar más hectáreas de chardonnay o de sauvignon blanc. Para cualquier conocedor del medio vitícola chileno de fines de los 90 estaba claro que Díaz debía llenar su fundo Loma Larga con variedades blancas.

No por nada, la propiedad agrícola que su familia había adquirido estaba en pleno corazón del valle de Casablanca.

Sin embargo, el ingeniero comercial hizo una jugada ilógica. Junto con plantar las clásicas uvas blancas del valle, comenzó a colonizar su fundo con parras de cabernet sauvignon, cabernet franc, merlot, malbec, pinot noir y syrah. En total fueron casi 30 hectáreas de variedades tintas metidas en Casablanca.

"Queríamos hacer algo único, que tuviera un carácter distinto al clásico vino chileno. En el país casi no había experiencia en tintos de clima frío; sin embargo, en el extranjero algunos de los mejores tintos se producen en zonas de ese tipo. En términos comerciales había una oportunidad para lograr precios por caja más altos que el promedio nacional", recuerda Felipe Díaz, CEO de Loma Larga Vineyards.

En teoría una idea interesante, pero que a ojos de muchos anticipaba un fracaso rotundo. En Chile, por esos días, los tintos eran sinónimo de los cálidos valles centrales. Allí prosperan sin mayores dificultades y con la posibilidad de sacar buenos volúmenes por hectárea. Meterse en zonas frías necesariamente implica menores producciones.

Pese a ello, y luego de varios años de ensayo y error, período en el que Díaz arrancó el cabernet sauvignon y el merlot, Loma Larga dio con un equipo de desempeño notable: el syrah, el malbec, el cabernet franc y el pinot noir.

No por nada, en la edición 2008 de la guía de vinos Descorchados, su cabernet franc se anotó con 93 puntos y el título de monarca del segmento "otros tintos".

Comercialmente, la idea de Díaz anda incluso mejor. Las cajas de tintos de Loma Larga tienen un valor promedio de US$ 90, bastante más que lo usual en los envíos chilenos.

Felipe Díaz ya no está solo.

Por estos días, no hay viña que no esté o tenga planes de plantar tintos en áreas costeras como Casablanca, Limarí o sureñas como el Biobío. Algo impensable hace una década, pero que hoy es una tendencia que marca la pauta en la industria vitivinícola chilena.

Demanda internacional

Para Adolfo Hurtado, enólogo y gerente de viña Cono Sur, detrás del auge de los vinos tintos de clima frío está un giro importante en el gusto de los compradores internacionales.

"Existe una mega tendencia a consumir tintos más elegantes y frescos. La demanda por ellos va en constante aumento y las personas están buscando vinos con menor concentración y sobre extracción", explica Hurtado.

En tanto, Felipe García, enólogo de Casas del Bosque, recalca que Chile tiene mucho que ganar en este nuevo orden mundial.

"Con los tintos de clima frío, nuestro país está logrando vinos de clase mundial, que son amigables con la comida. Este es un segmento gourmet y no es tan grande todavía en el mundo, está creciendo en forma lenta, pero sostenida", afirma García.

¿Y cómo se relaciona esa demanda con el clima frío?

Simple, las menores temperaturas costeras o sureñas limitan el incremento de los azúcares en la uva, lo que se refleja en vinos menos alcohólicos. Paralelamente, gracias a que la madurez de las bayas toma más tiempo que en las zonas más cálidas, en las zonas frías los enólogos pueden esperar que los taninos de las uvas alcancen su plenitud, logrando vinos con un carácter menos agresivo.

La guinda de la torta es que las uvas obtienen una acidez más alta, por lo que los vinos son más frescos.

"En general, los tintos de clima frío tienen una expresión de aromas muy interesante, son muy expresivos", afirma Paula Cárdenas, enóloga de viña Matetic, ubicada en la zona de Rosario, entre Casablanca y San Antonio.

Con un mercado internacional saturado de vinos tintos ultra potentes y concentrados, se entiende por qué los consumidores buscan productos más elegantes.

el mascarón de proa

Sin duda, la cepa que más estimuló a las viñas chilenas para mirar con nuevos ojos la costa y el sur para sus tintos, es el pinot noir.

La delicada cepa se da únicamente en climas frescos y, hoy por hoy, es una de las más demandadas internacionalmente. Buena parte de ese éxito se explica por el interés público que le otorgó la taquillera cinta "Sideways", "Entre copas" en castellano.

Con una demanda mundial muy activa, el interés empresarial por esa cepa crece fuerte.

Córpora Wines, de Pedro Ibáñez, se convirtió en la empresa enológica con la mayor superficie de pinot noir en el hemisferio sur, con más de 300 hectáreas. La apuesta de Ibáñez fue el frío y lluvioso valle del Biobío.

Varios cientos de kilómetros al norte, en Casablanca, Felipe García da un ejemplo claro de la atracción que ejerce el pinot noir.

"Como viña tenemos todo el pinot vendido. Estamos en un proyecto de aquí al 2012 de aumentar fuerte nuestra producción. Lo que se produzca en Chile que sea de buena calidad tiene demanda", explica García.

Para Alberto Antonini, flying winemaker italiano, las posibilidades del pinot chileno son altísimas.

"Creo que acá hay terruños que no sólo pueden dar buenos pinot, sino que, si son bien trabajados, pueden colocarse sin problemas entre los mejores del mundo. De lo que conozco de Leyda, a pesar de ser bueno, sólo alcanza la mitad de su potencial. Por ejemplo, si las plantaciones se hicieran en alta densidad, se lograría un avance notable", advierte Antonini.

Pero el Chile de los vinos tintos fríos no sólo vive de pinot noir. El syrah también está dando que hablar.

A diferencia de sus parientes de los valles centrales, más corpulentos y alcohólicos, en zonas como San Antonio, Casablanca y Limarí el syrah desarrolla una personalidad más sutil, fresca y especiada.

"Los críticos reciben muy bien esas características. Tienden a asociarse más a los syrah franceses que a los australianos, gracias a su elegancia", afirma Paula Cárdenas.

Nuevamente, no es casual que en Descorchados 2008, seis de los mejores nueve syrah vinieran de valles de influencia marítima como Limarí, San Antonio o Casablanca.

Por eso no extraña que en la industria del vino chileno exista la sensación de que lo mejor está por venir.

"Muchas empresas se están metiendo seriamente con los tintos de clima frío. Sin duda, que este fenómeno va a explotar en los próximos años", resume Jean Charles Villard, enólogo de viña Villard.

Cuidado especial

Está claro: producir tintos en zonas frías es más complicado. La mayor humedad aumenta la posibilidad de infecciones fungosas. Y se requiere reducir la carga de uvas por hectárea. "En los climas fríos nunca se consiguen los 12 mil kilos por Ha que se logran en los valles centrales. En el mejor de los casos se llega a 8 mil kilos", explica Rodrigo Romero, enólogo de Porta de Viñedos Corpora.


Eduardo Moraga Vásquez.