Soluciones a la Australiana

Hace ya un tiempo que vengo escuchando hablar de la ¨ Maquina Australiana ¨ cuando se refieren a la manera de enfrentar la vitivinicultura, su trabajo en cuanto a marketing , a estructuración de producción y sobre todo de Visión a largo plazo, ha logrado penetrar de manera muy importante en distintos mercados .
Para una muestra una idea interesante , una resolución ingeniosa a un problema que nos es mas cercano de lo que imaginamos, este artículo de la revista Wiken de El Mercurio.
La moda de los "clean skin"
Por Andre Beaujanot, departamento de Economía Agraria de la facultad de Agronomía de la Universidad Católica y Wine Marketing Group de la Universidad de South Australia.
En Australia existen más de 1.600 bodegas. De ellas, sólo sesenta representan el 40% de la producción total de vino. El resto, unas 1.500 bodegas aproximadamente, son responsables del 60% restante. Se puede decir, entonces que la industria australiana está relativamente concentrada. Sin embargo, el hecho de que coexistan poco más de mil bodegas medianas y pequeñas, le da una característica única a los vinos australianos: la diversidad.
Esta diversidad hace que los vinos australianos nunca terminen de sorprender. Las mezclas son diversas, entretenidas y desafiantes. Los vinos varietales son únicos y tienen marcadas características regionales.
A esto hay que sumarle el trabajo del enólogo y viticultor, que a su vez buscan darle una identidad propia y única a sus vinos.
En Australia es normal el encontrarse con cepas como sangiovese, grenache, viognier, mouvedre, pinot gris, shiraz, petit verdot, semillón, por nombrar algunas. Y sus mezclas producen vinos tremendamente interesantes, distintos, únicos y que fascinan a los consumidores más exigentes.
Pero los vinos en Australia son caros. Si uno quiere probar uno que tenga cierta diversidad y personalidad, debe desembolsar entre US$ 15 y US$ 25. Y cuando va a comprar a alguna de las cientos de botillerías que existen (el vino no se puede vender en supermercados, por ley), la cantidad de etiquetas en ese rango de precio es impresionante. Esto demuestra que el consumidor australiano puede pagar estos precios y que es exigente en lo que espera del vino.
Por supuesto que también hay vinos más baratos, aunque no se puede decir que tengan el carácter único de la oferta australiana. Eso, al menos era así hasta hace un tiempo. Porque actualmente, y debido a la sobreoferta que afecta a la industria vitivinícola australiana, ha aparecido el concepto clean skin.
Los vinos clean skin no tienen marcas comerciales. La etiqueta indica la región donde fueron producidos, la cepa, una breve descripción técnica y alguna referencia a los premios que ha recibido por su calidad. Esto, sin identificar la bodega de donde viene. Por lo tanto, un vino que con marca comercial cuesta US$ 15, en formato clean skin apenas cuesta US$ 6.
La gran aceptación del concepto clean skin se ve reflejado en el gran espacio de góndola que ha alcanzado, en un corto plazo, en las cadenas de botillerías.
El consumidor final es el gran beneficiado: tiene la posibilidad de encontrar vinos de mayor calidad, tipicidad y diversidad, a precios razonables.
El efecto final será que el consumidor normal aumentará su apreciación por el vino, buscando cada vez más productos distintos y subiendo en la escala de precios debido a su poder adquisitivo.
A su vez, las bodegas han encontrado una vía de escape para su sobrestock sin afectar el valor de sus marcas.
Australia nos sorprende nuevamente.
Andre Beaujanot.






